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Historia del Ferrocarril en España

Historia del Tren en España

Bienvenidos a nuestro post sobre la historia del ferrocarril en España. Recorreremos juntos, cada paso que se dio, hasta alcanzar la gran red ferroviaria que a día de hoy disfrutamos en la península ibérica.

Los inicios del tren en España – Historia del ferrocarril

En el siglo XIX, los españoles seguían desplazándose a la misma velocidad que lo hacían en plena edad románica. Por ejemplo, en 1835, el trayecto de Madrid a Barcelona suponía una semana de viaje en diligencia, con todas sus incomodidades.

El progreso social y económico de España en el siglo XIX, va a depender de una máquina que revolucionará a su vez, las comunicaciones: El tren. El ferrocarril será protagonista del convulso siglo XX; escenario de dictaduras y guerras civiles.

En el siglo XXI, el tren toma un protagonismo en la comunicación entre cortos y largos recorridos, y se supedita a la tecnología y a la búsqueda de la máxima velocidad y máxima capacidad de carga.



La revolución industrial y el tren

El siglo XVIII (el siglo de las luces), fue testigo de la aparición de la primera máquina a vapor, de la mano de Thomas Newcomen. Gracias a este invento, la humanidad da un paso a una era tecnológica muy importante, llamada “La revolución industrial”. Como aventajado, el ferrocarril va a tomar las riendas de esta innovación.

La primera máquina de vapor sobre raíles

En 1802, Richard Trevithick dispuso la primera máquina de vapor sobre unos raíles. Esta ocurrencia, da paso al nacimiento de la locomotora. Inicialmente se dispuso la locomotora sobre un círculo de raíles, y se presentó como una atracción de feria que se llamaba “Atrápame si puedes”. El juego en sí no fue lo que llamó la atención; fue la velocidad de esa locomotora lo que sorprendió al mundo.

Primeros trenes con pasajeros

Los primeros trenes con pasajeros, que avanzaban a velocidades no superiores a 30 kilómetros por hora, eran un auténtico desafío para los atrevidos pasajeros. La prensa, transmitía mala fama usando los factores de peligrosidad y salud, como pilares para justificar su rechazo.

En 1825, el inventor de lámparas de seguridad para minería George Stephenson, puso en marcha la primera línea de ferrocarril del mundo. Esta línea, unió en Inglaterra las ciudades de Stockton y Darlington. El inventor, comercializa la patente de su locomotora por todo el mundo, pero será más de 20 años después, cuando llegue a España.



TRENES ANTIGUOS

TRENES A VAPOR

Llegada del tren a España

Hasta mitad del siglo XIX, la población española recorre las distancias en carretas y por sendas peligrosas e incómodas. La demografía de la península, no facilitaba los transportes ni desplazamientos entre el litoral y el interior, cuyo viaje suponía pasar por mesetas y grandes montañas que dificultaban el recorrido.

El primer intento de construir un tren en España, es de un empresario vinícola de Jerez de la Frontera. Planteó una línea para transportar y exportar sus barricas, pero fracasó por falta de apoyo.



El informe Subercase del ferrocarril español

El primer tren español no se fabricó en España, sino en Cuba, ya que en 1937 es todavía española.

En 1844, 3 ingenieros elaboran el informe Subercase en el que se establecen las condiciones con las que se fabricará la línea ferroviaria española. Entre sus polémicas decisiones, se encontraba el ancho de vías de 1’67 metros, 24 centímetros más que el resto de Europa. Este ancho de vías incompatible con el resto de redes ferroviarias europeas, aísla a la península durante décadas.

Un grave error en el informe

Esta decisión de aumentar el ancho de vías respecto al resto de ciudades europeas, fue la cantidad de potencia requerida por las locomotoras para hacer frente a las condiciones demográficas del terreno peninsular. Resultó que, para poder realizar trayectos entre las escarpadas cuestas del territorio español, se requería una locomotora con mayor capacidad y potencia, lo que derivó en el ancho mayo de las vías.

Para justificar esta diferencia de ancho de vías, que perjudicó gravemente los intereses españoles, los ingenieros llegaron a difundir rumores de posibles invasiones europeas por tren.



El primer tren en España – Historia del ferrocarril

El 28 de octubre de 1848, se inaugura en Barcelona, el primer ferrocarril peninsular. Sus promotores, son inversores catalanes encabezados por Miquel Biada. Su idea surge de un viaje a Cuba, en el que observó el tren y quiso trasladar este transporte a la península. Para su primer recorrido, eligió unir la ciudad de Barcelona con su población natal: Mataró.   

Los coches que formaban este primer tren, eran muy parecidos a las diligencias. La locomotora, llamada “La Mataró”, arrastra 130 toneladas a 40 kilómetros por hora.



La expansión del tren en España

Cuando se cumplen 3 años de la línea de Barcelona a Mataró, se construye la segunda línea ferroviaria en la península inaugurada en 1851 por Isabel II. Esta, unirá Madrid con Aranjuez, y las locomotoras serán más potentes y adaptadas, a la mayor distancia y curvas más pronunciadas. Su objetivo, fue ir ampliando el recorrido hasta conectar a Madrid con el mar.

El tren de la fresa

Hoy en día, existe un tren turístico operado por Renfe llamado “El tren de la Fresa”, que recorre el mismo trayecto de Madrid a Aranjuez. Desde hace 30 años, recrea el trayecto con la mayor fidelidad posible, incluso en apariencia y comodidades. El nombre, le es adjudicado porque Aranjuez, es una localidad famosa por sus exquisitas fresas.

Valencia – Xàtiva, el tercer recorrido

El tercer ferrocarril español, se construye entre Valencia y Xàtiva, y se hará famoso por tener uno de los puentes de madera más largos de la historia. En la misma época, empiezan a surgir nuevas pequeñas líneas ferroviarias de iniciativa privada, sobre todo en Catalunya.



En 1854, 6 años después de la inauguración de la primera línea, España cuenta con más de 400 kilómetros de vías.

Cada inauguración de una línea de ferrocarril, provoca grandes festividades y la presencia de familia real y altos cargos políticos, además de grandes multitudes de público.

La ley general de Ferrocarriles – Historia del ferrocarril en España

El gobierno liberal del general Espartero promulga, en 1855, la ley general de ferrocarriles. Esta ley, supone un atractivo y facilidades a la inversión extranjera, con la que entre 1856 y 1865, se logran construir más de 4.300 kilómetros de vías de tren.

A partir de esta ley, nacen las grandes compañías ferroviarias. Estas, se encargarán de gestionar el tren en la península, durante aproximadamente 80 años. Esta gestión se realiza de modo privado y mediante la creación de los bancos, ya que la Hacienda Española no dispone de tanto dinero para hacerse cargo.

Con toda esta inversión y construcción de vías férreas, España se convierte en la 3ra potencia europea del ferrocarril, superada solamente por Inglaterra y Francia.



La fiebre del hierro y la cultura

Debido al gran crecimiento de las líneas de tren en España, y la gran revolución que esto supone, la fiebre del ferrocarril contagia al sector de la cultura.

El poeta José Zorrila, protagoniza el optimismo cultural con el que sus relatos llenan de trenes sus escritos.  

Características de los primeros trenes en España

Si bien ahora nos parecería una locura viajar en trenes de vapor con asientos de madera y sin servicios, en la época era todo un lujo. Podías elegir, entre subirte a un tren, o andar cientos de kilómetros, no había otra opción.

El tren inicialmente era relativamente caro, pero poco a poco se fue adaptando a la capacidad económica del ciudadano de a pie. Esto, permitió que se iniciara la era del turismo en tren, y que la mayoría de españoles pudieran ver el mar por primera vez. En el siglo XIX, España estaba mucho más poblada en el interior, por lo que la gran mayoría de habitantes no habían visto nunca una playa.

En el siglo XIX, los vagones van iluminados con candiles de aceite, carecen de calefacción y por supuesto, tampoco tienen lavabo. Los vagones de pasajeros, se dividen en departamentos sin pasillo interior. Es por este motivo, que el revisor debía desplazarse entre los coches mediante una pasarela exterior, que por desgracia se llevó muchas vidas.

Los vagones o coches de pasajeros

En el siglo XIX, los vagones van iluminados con candiles de aceite, carecen de calefacción y por supuesto, tampoco tienen lavabo. Los vagones de pasajeros, se dividen en departamentos sin pasillo interior. Es por este motivo, que el revisor debía desplazarse entre los coches mediante una pasarela exterior, que por desgracia se llevó muchas vidas.

La locomotora en el siglo XIX

Las locomotoras, cada vez más rápidas y potentes, crean un ambiente de trabajo duro entre hollín y grasa.  Eran operadas, tradicionalmente, por el mismo operario durante décadas. Un maquinista y un fogonero, siempre solían trabajar juntos, y en la misma máquina de vapor. Esto se hacía porque de la compenetración entre ambos, dependía el mejor rendimiento de las calderas.

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